viernes, julio 12

¿Otro Mangeri? Condenaron a un portero por asesinar a una vecina de su edificio

El cadáver nunca apareció y sospechan que haya sido arrojado a la basura, tal como sucedió con Ángeles Rawson.
El encargado de un edificio del barrio porteño de Floresta fue condenado a 13 años de prisión por homicidio simple por el crimen de una joven que residía en el inmueble y está desaparecida desde 2007, informaron fuentes judiciales y policiales.

La sospecha de los investigadores es que, como ocurrió con el crimen de la adolescente Ángeles Rawson, el asesino arrojó el cadáver a la basura, aunque en este caso nunca apareció.

Se trata de Alfredo Daniel Buassi, a quien la Sala IV de la Cámara de Casación Penal de esta Capital Federal le atribuyó el "homicidio simple" de Máxima Ramona Escobar Martínez (19), de nacionalidad paraguaya.

El fiscal de Instrucción de la causa, Martín Niklison, informó que en mayo, los camaristas Juan Carlos Gemignani, Mariano Hernán Borinsky y Gustavo Hornos hicieron lugar a un recurso para condenar a Buassi, quien en 2009 había sido absuelto en un juicio a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 30 porteño.

El representante del Ministerio Público explicó que en esa oportunidad, en un fallo por mayoría el tribunal oral había argumentado que no estaba probada la muerte de Máxima. Sin embargo, para el fiscal, a la joven la habían matado y por eso en 2010 apeló la absolución de Buassi ante la Cámara.

"No tenía la menor duda de que la habían matado. Esa chica no desapareció así como así. En su departamento estaba hasta su documento y ni siquiera había deshecho el bolsito con el que había llegado desde Paraguay", indicó el funcionario judicial.

Niklison
recordó que, además, se hallaron rastros de sangre de la víctima en un sector de la planta baja del edificio de la calle Bacacay que había sido limpiado y en unos cartones depositados en un cuarto de la terraza donde Buassi realizaba distintas tareas.

"Cuando se llegó a ese cuartito había un turbo que estaba ventilando el lugar porque había mucho olor", precisó.

De acuerdo a la hipótesis que sostuvo el fiscal, a Máxima la atacaron en la planta baja y la condujeron a la terraza donde, "por la cantidad de sangre", probablemente haya sido descuartizada para finalmente desechar sus restos a la basura.

Niklison también recordó que en la causa constaba la declaración de la madre de Buassi quien dos días después de la desaparición de Máxima denunció ante la Policía Federal que su hijo había matado y descuartizado a una chica.

En base a estos elementos, el fiscal pidió que Buassi fuera condenado a 15 años de prisión, aunque los camaristas fijaron una pena de 13.

En el mismo fallo, la Cámara ordenó la captura de Buassi, quien tras la absolución de 2009 había sido liberado, aunque el encargado hasta esta tarde permanecía prófugo, precisaron voceros
judiciales y policiales.

El hecho comenzó a investigarse el 24 de noviembre de 2007, cuando en la comisaría 43ra. recibieron el llamado de la madre de Buassi que aseguró que su hijo había matado a una chica.

La mujer precisó que, luego de matar a la joven, su hijo la descuartizó en la terraza del edificio de la calle Bacacay 3862 y colocó en cajas y bolsas las partes desmembradas del cadáver.

Tras esa denuncia, los pesquisas determinaron que se encontraba desaparecida Máxima, quien alquilaba un departamento en el quinto piso de ese inmueble junto a tres amigas. Según los testimonios, Máxima había salido a almorzar con una amiga y luego no se supo más nada de ella.

Dos días después de la denuncia de su madre, Buassi fue detenido por la Policía y se negó a declarar ante la jueza de la causa, María Fontbona de Pombo.

Por su parte, los investigadores realizaron distintos procedimientos en el edificio en busca del cadáver y hasta evaluaron la posibilidad de realizar una excavación en un predio de la CEAMSE en el conurbano bonaerense que resultó impracticable.

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