El informe determinó que el fenómeno natural es producto de la llegada a la Tierra de la masa coronal, una nube de plasma solar que expulsó el Sol el pasado martes 8 de enero de 2014.
"El grupo de manchas solares se encuentran actualmente en el meridiano central del Sol, por lo que estos brotes pueden causar tormentas magnéticas de gran imparto", describe el texto de la NASA.
La energía que libera el sol luego de una denominada tormenta magnética es capaz de interrumpir las comunicaciones. La erupción solar expande la atmósfera hasta alcanzar las órbitas de los satélites, alterando sus órbitas y pudiendo provocar su caída a la superficie de la Tierra.

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