La psicóloga Carmen Berzosa explica las diferentes razones explican por qué para ciertas personas, sobre todo mujeres,expedir sus necesidades fisiológicas se torna una tarea compleja:
- No lo asumimos como algo natural, aunque sea una necesidad orgánica universal. Es algo que afecta a todos, sin excepción.
- Pensamos que es algo sucio. Los reacios a ir al baño en el trabajo lo consideran como algo que huele mal y que puede dar a que los demás se rían.
- Nos lo han inculcado desde pequeños. Siendo niños nos lo han hecho ver como un tema tabú y hacer pis o caca es algo a ocultar.
- Imaginamos situaciones vergonzosas. "Esto nos suele producir un estado ansiógeno y en muchas ocasiones anticipatorio de múltiples problemas (no llegar a tiempo, que esté ocupado, ser vistos, oídos u olidos) que repercute más negativamente incrementando la probabilidad de que todo aquello que temen se produzca", explica Berzosa.
- Cuestión cultural. Los hombres asumen el hecho de ir al baño como algo más natural. "Están acostumbrados a entrar al servicio y encontrarse con otros orinando. No hay puertas que los esconden, mientras que las mujeres sufrimos mayor sentido de la verguenza", añade la licenciada.
Carmen Berzosa asegura prefiere hablar de tres áreas principales para empezar a trabajar: "Enseñar a nuestro cuerpo y crear una rutina de ir al baño todos los días a la misma hora, convencernos de que es algo natural que forma parte de la vida y saber que estar nervioso es incompatible con hacer caca. La clave es aprender a relajarse y no evitar entrar a los baños cuando se necesita", asegura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario